Las Cuevas de Altamira en Cantabria podrían volver a abrirse

| Enero 29, 2010 | 0 Comments

Cuevas de Altamira

La apertura en Santillana del Mar, Cantabria, de las cuevas de Altamira podría volver a ser una realidad, toda vez que el informe presentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), deja un “resquicio a esta reapertura”.

Ahora se ha conocido el resultado del informe de los técnicos, fruto de los convenios establecidos por el Ministerio de Cultura con el CSIC entre 2002 y 2005 y entre 2007 y 2009, concluye que «se ha logrado que la cueva muestre una menor tasa de intercambio con el exterior y una dinámica físico-química con menos oscilaciones y con pautas más próximas a las naturales que hace 10 años e incluso que hace un año; dicho de otro modo, las condiciones de la cueva de cara a la conservación han mejorado ostensiblemente desde que se cerró en 2002». Hay que señalar que solo durante los últimos años las visitas eran restringidas de forma severa a un pequeño número de visitantes diarios.

Los cambios del microambiente de la cueva provocaron a lo largo de los años, según los científicos, una proliferación de las poblaciones bacterianas que ahora parecen tender más a un estado estacionario tras unos años sin visitas. De este modo, el alto grado de colonización de las bacterias ha disminuido hacia el interior de la gruta, aunque llega a alcanzar a toda la cavidad, incluida la Sala de Polícromos. El cierre ha permitido que estas poblaciones microbianas no hayan aumentando ni se haya pasado a una fase de colonización visible. Las bacterias de Altamira no han desaparecido, se mantienen dentro de la cueva y probablemente para siempre, pero ahora están en una fase ‘estacionaria’ aunque mantengan cierta actividad metabólica.

A juicio de los expertos el deterioro sufrido es el resultado de múltiples transformaciones y perturbaciones microambientales experimentadas en los últimos cien años y de forma muy especial «desde la década de los 40-50 del siglo pasado».

Doble cierre

Para neutralizar los problemas de conservación de la cueva y de sus pinturas, se procedió a la instalación y cierre de una segunda puerta que aislase de forma más estricta el interior. Esta circunstancia ya ha arrojado datos concluyentes y ‘efectivos’.

La nueva puerta ha conseguido que la entrada de hidroaerosoles en forma de niebla durante la época estival prácticamente se haya eliminado como se constató en el verano de 2009. Además, de los análisis practicados parece desprenderse que la actividad metabólica de las comunidades microbianas de las colonias de bacterias tiende a disminuir por efecto de esta nueva puerta.

Cuevas de Altamira

El estudio pone de manifiesto que en la cavidad se ha registrado un «continuo descenso de los compuestos nitrogenados en el agua de infiltración y una reducción de los valores absolutos y de oscilación de la temperatura; también se ha reducido la velocidad del viento en el corredor principal en su cruce con la Sala de Polícromos y la oscilación en la concentración de CO2 de la zona interna de la cavidad».

Hoy, voces autorizadas celebran la posible reapertura de la cueva. Según José Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira, “también los cuadros estarían mejor en cámaras acorazadas” y añade que “el patrimonio se conserva para utilizarlo”.

Pero en la misma medida en que se produjo una voz popular única en favor de esa apertura, se produjo una coincidencia absoluta en la petición de que se produzca bajo todos los controles y con todas las garantías de conservación y protección, con un régimen de visitas restringido.

Puede que pronto todo el mundo pueda volver a ver la famosa imagen del bisonte de la cueva cántabra.

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