Las etnias del Orinoco venezolano. [Parte 1]

| Mayo 28, 2013 | 0 Comments

etnias Orinoco

Doce son los grupos étnicos que habitan el Orinoco Venezolano. Dentro de este mundo tan inhóspito e impenetrable, a la vez que mágico para el más normal de los mortales, ellos han forjado su propia cultura. Conocerla es un tesoro.

 

Yanomami: Los hijos de la Luna

La luna vivía en el cuerpo de un gran shamán. Cuando éste murió, ella salió a vagar por el cielo, pero regresó a la tierra para comer la ceniza de sus huesos. Cuando la vieron, los parientes del shamán le dispararon flechas, pero las flechas caían a tierra sin hacerle daño. La luna las evadía escondiéndose tras las nubes. Pero al fin una flecha le dio, y empezó a derramar sangre que caía sobre la tierra. De estas gotas de sangre nacieron los yanomami.

yanomamis

Los Yanomami son una de las más estudiadas y conocidas de todas las etnias de la Amazonia venezolana. Yanomami significa “hombre, grupo, o especie”. Aquellos que no son Yanomami son “napë”, que se podría traducir como “extranjero, urbano o peligroso.” Su lengua no está relacionada con ninguna otra de las familias lingüísticas de América del Sur.

La palabra “yano” significa casa, por eso la vivienda es un rasgo distintivo de la cultura yanomami. Con materiales de la selva, los yanomami construyen casas comunales llamadas shabono.

Habitaban la sierra Parima y el Orinoco desde 1758, principalmente en las cuencas de los ríos Ocamo, Manaviche y Mavaca. Aunque en su momento su crecimiento los llevo a explorar nuevos territorios, como las riberas del Orinoco, el Padamo y el Mavaca.

Se alimentan de los cultivos en huertos y de productos recogidos en el bosque, aunque sus principales recursos son la caza y la pesca.

 

Ye’kuana: Los dueños de los ríos

Antes, los hombres no conocían el fuego. Una mujer llamada Kawao era su dueña. Kawao escondía el fuego en su estómago y no se lo mostraba a nadie, ni siquiera a su esposo. Cuando estaba sola, se convertía en rana, abría la boca y escupía el fuego debajo de las ollas. Cuando su esposo llegaba, la comida siempre estaba lista. Él le preguntaba: ¿cómo hiciste? Y ella respondía: “puse la comida al sol”. Ella lo engañaba y él le creía. Pero ella no sabía que él, cuando salía, se convertía en jaguar.

yekuana

Se llaman a sí mismos ye’kuana, que significa “gente de curiara”, aunque también se les conoce como maquiritare, de’cuana, mainongkong o mayongong. La curiaca es una embarcación típica de este grupo.

Los Ye’kwana hacen siempre sus viajes por el río, vadeando cascadas y raudales. Su habilidad para la navegación permitió a los ye’kuana establecerse en un amplio territorio fluvial. Habitan las orillas y los márgenes de los afluentes del Orinoco, por lo que abarcan unos 30,000 kilómetros cuadrados del territorio actual de los Estados Bolívar y Amazonas.

Uno de sus principales sustentos alimentarios es la yuca, así como las frutas, vegetales, miel y larvas de insectos que recogen en la selva, pero además son excelentes pescadores y cazadores. Cazan una gran variedad de mamíferos, y pescan usando el arco y flecha y la cerbatana. También usan barbasco, una planta que adormece los peces, hasta que flotan a la superficie del agua.

Son excelentes tejedores de cestas, con las que han comerciado desde hace tres siglos. Los diseños siempre se caracterizan por una geometría compleja. Algunos representan animales sagrados como la anaconda, el mono, los picures, los báquiros o la rana, que aparecen como personajes en sus mitos.

 

Hotï: Cazadores de la Maigualida

Cuentan que los shamanes Hotï pueden matar con solo soplar desde lejos. Cuando se les provoca, dispersan por el aire un polvo mágico, llamado madúa, que causa enfermedades. Este polvo también los protege contra los animales peligrosos en la selva. El shamán Hotï puede, así mismo, curar. Las sesiones curativas se hacen en completo silencio, sin entonación de cantos o toque de maracas, y sin usar tabaco u otras sustancias mágicas.

Hoti

Los Hotï, cuyo nombre significa “hombre”, son uno de los grupos más desconocidos, seguramente provocado por su aislamiento, que parece estar relacionado con las dificultades de comunicación fluvial.

Habitan la región selvática situada en el noroeste del Escudo Guayanés, en la cuenca media-superior del Orinoco, que limita al norte con el río Kaima, al este con la Serranía de Maigualida, al sur con el río Asita y el caño Majagua, y al oeste con los ríos Parucito y Cuchivero.

Son nómadas, y viven en pequeños poblados que tienen de uno a cuatro grupos familiares. Las viviendas pueden ser para una sola familia, o compartida en comunidad, en cuyo caso cada familia obtiene su propio espacio personal.
Es algo típico de este pueblo domesticar diferentes animales como mascotas, tal como monos, agoutis, chiguires, pavos, loros, tucanes, buhos, faisanes, grullas y pájaros carpinteros.

Los plátanos son lo vegetales más importantes en su dieta. También cazan diferentes animales entre los que destacan tapires y báquiros. La caza se comparte: la cabeza, el pecho y las patas delanteras las consume el cazador, y el resto se divide entre la familia. Para los animales más pequeños utilizan sus cerbatanas y dardos envenenados con curare.

 

E’ñepa: Decoradores del cuerpo

Para los E’ñepa todo lo que existe fue creado por Mareoka: el fuego, el agua, el sol, el día, la noche, las plantas y los animales. Mareoka les enseñó cómo hacer chinchorros, cerbatanas, arcos, flechas y cestas. También les enseñó a tocar la flauta y a cantar. Un día, Mareoka les preguntó a cada uno de ellos: ¿Qué quieres ser? ¿Quieres ser gente? ¿Quieres ser venado, caimán, cachicamo, mono, tortuga o pájaro? Cada quién escogía. Los que optaron por una apariencia animal siguieron siendo e’ñepa. Por eso, los e’ñepa no comen los animales que consideran ancestros suyos.

Pragedes BN

Los e’ñepa, a los que muchos conocen como panare no utilizan la palabra para “jefe”. Se gobiernan colectivamente, y tienen pocos conflictos gracias a su respeto a las leyes comunitarias. Su lengua pertenece a la familia caribe.

En un principio, el grupo étnico original se dividió en dos, con un grupo estableciéndose en las montañas al oeste de El Tigre, y el otro en las montañas que separan el Guaniamo de los llanos del Orinoco. En la actualidad habitan la región del margen derecho del curso medio del Orinoco, en el distrito Cedeño del Estado Bolívar. También existen poblados e’ñepa al sur, en los límites con el Estado Amazonas.

Su sustento gira alrededor de la caza y la cosecha. Los hombres cazan, pescan y despejan la tierra para el cultivo. Las mujeres siembran y recolectan las cosechas, recogen leña, cocinan y crían a los niños. Su principal cultivo es la yuca.

Los e’ñepa tejen chinchorros en telares simples, y fabrican guayucos y decoraciones de algodón. En los 1960, aprendieron técnicas de cestería de los Ye’kuana, y desarrollaron nuevos diseños que son altamente cotizados.

 

Híwi: Gente de la sabana

Kúwai, el Creador, hizo el mundo de una sola vez, pero para crear a los hombres tuvo que hacer varios intentos. Primero los hizo de arcilla, pero ésta se desmoronó bajo la lluvia. Probó entonces hacerlos con cera, pero la cera se derritió con el sol. Los hizo por fin de una madera fuerte, y entonces una rata mítica les talló los genitales y les dio la posibilidad de procrear. A los Híwi les fueron dadas dos almas – Yéthi y Húmpe. La primera es invisible y deja al cuerpo mientras duerme, para poder aparecer en los sueños de los demás. La otra, luego de morir, viaja hacia el hogar de Kúwai, donde vive con riqueza y abundancia de comida.

hiwi

En el siglo XVI, los Híwi, a los que también se les llaman Guahibo, fueron descritos como nómadas hostiles que habitaban los llanos y la región del río Meta. Su larga historia de conflictos violentos y la pérdida de sus tierras, que se extiende hasta nuestros días, provocó cambios drásticos en su forma de vida. En Venezuela habitan los Estados Apure, Guárico, Bolívar y Amazonas.

Aunque algunos aun cazan, en los últimos cien años muchos practican la agricultura de tala y quema, cosechando yuca, batatas, ñames, pimientos, plátanos, caña de azúcar, tabaco, barbasco y plantas medicinales. Además cuidan el ganado de las haciendas; venden sus artesanías; y trabajan a jornada para sobrevivir.

Los Híwi creen que todos los seres tienen dos almas. El Yethi invisible se separa mientras el cuerpo duerme, para aparecer en los sueños de otras personas. El Húmpe deja el cuerpo solo tras la muerte, y viaja a la morada celestial de Kuwai, el creador Híwi.

El shaman es su autoridad y puede utilizar magia blanca y negra. Los Híwi creen que el mundo fue creado por seres sobrenaturales, y una serie de “portadores de cultura” le enseñaron como hacer lo necesario.

El arte textil y la cestería son importantes en su cultura material. Tejen chinchorros de buena factura con fibras de moriche o cumare, en telares de doble trama horizontal. La cestería es una ocupación principalmente masculina.

 

De’áruwa: Señores de la selva

Después de la muerte, las almas de los shamanes de’áruwa viajan, por encima de las montañas, hacia el lugar de los vientos. Allí, inhalan yopo y cantan. Su garganta se convierte en flauta y conserva los cantos. Del aliento les mana un jaguar, de los ojos, avispas. Las almas de los hombres comunes regresan a su lugar originario. Allí, hermanos y hermanas tienen relaciones incestuosas sin progenitura.

dearuwa

Se llaman a sí mismos De’áruwa porque saben nacer, vivir y morir en la selva. Son los “señores de la selva”. Su territorio es aislado y prácticamente imposible de penetrar, por lo que el contacto con otras comunidades fue esporádico hasta mediados del siglo XX.

Habitan en las cuencas de los ríos Puruname, Sipapo, Autana, Cuao, Guayapo, Samariapo, Cataniapo, Paria, Parguaza, el Alto Suapure, la cuenca inferior del Ventuari, el valle del Manapiare, cerca de Puerto Ayacucho, y el margen colombiano del Orinoco.

Para su sustento alimentario los de’áruwa despejan áreas para cosechar cerca de sus casas. Cazan, pescan y recolectan alimentos de la selva. Su conocimiento sofisticado de la botánica los permite escoger y preparar las plantas para ingerir, para rituales, medicinas y venenos para la caza.

Realizan diferentes actividades artesanales. En algunos poblados donde prevalece un alto grado de cooperación en el grupo, los individuos gozan de libertad para elegir sus actividades. Por ejemplo, un hombre no está obligado a cazar si prefiere quedarse en casa fabricando una cesta. La cestería es una práctica utilitaria para los de’áruwa. Fabrican catumares, mapires, sebucanes y guapas.

De las otras 6 etnias restantes que habitan la Amazonia venezolana hablaremos en el siguiente capítulo. Los Puinave, Baniwa, Warekena, Wakuénai, Tsase y Baré.

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Category: Cultura, Naturaleza, vida rural

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