Los falsos mitos de la alimentación.

| junio 10, 2013 | 0 Comments

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Todos sabemos que cada poco tiempo se pone de moda una información sobre la alimentación que contradice a la anterior. Así por ejemplo a veces hemos escuchado los perjuicios del aceite de oliva, históricamente valorado, para poco tiempo después escuchar que es prácticamente milagroso. De esa manera, las modas o los intereses, han ido ensalzando unos alimentos y tirando por el suelo otros.

Con el paso del tiempo, lo que hoy son mitos, costumbres y leyendas, casi siempre falsas, se han ido aceptando como si fueran reales. Aunque razones físicas y médicas contradicen todas estas cuestiones, demasiada gente sigue creyendo que las ostras son afrodisíacas, que la fruta fermenta en el estómago, o que dormir mucho engorda más.
Antonio Ortí, Ana Palencia y Raquel Bernacer, con su libro “Comer o no comer? Falsedades y mitos de la alimentación” (Planeta), aclaran muchos de estas leyendas. Con la ayuda de profesionales de la alimentación, se ven desmontados 98 de los falsos mitos más populares, conociendo de donde provienen esas falsas afirmaciones y dejando claro hasta qué punto son ciertas.

Según Ana Palencia, coautora del libro, “estos mitos nacen por lo fácil que resulta para toda la población hablar de alimentación, y la enorme desinformación existente”, y recuerda que “no hay campo del saber humano que esté libre de mitos y rumores”.

Hay leyendas muy extendidas como la del mito 35, que afirma el perjuicio que tiene comer más de tres huevos, basada en la creencia que aumenta en gran medida el colesterol. Mientras que la información proporcionada por profesionales médicos nos cuenta que una persona sana puede comer hasta 7 huevos, mientras que una persona que tenga exceso de colesterol en la sangre puede comer perfectamente tres o cuatro huevos a la semana.

En el libro podemos encontrar también algunos ejemplos como el mito 25, el cual explica que la fruta no fermenta en el estómago, y nos recuerda que “ningún alimento fermenta en el estómago salvo que se padezca una obstrucción intestinal”; las ostras no son afrodisíacas, mito 70, ya que “no existe demostración científica alguna”, lo que sí está comprobado es que aportan vitaminas A y D, calcio, magnesio y, en menor medida, yodo, potasio y fósforo; cuanto más duerme una persona, más engorda según el mito 88, sin embargo , “aunque es cierto que al dormir se gasta menos energía, diversos estudios han demostrado que dormir entre 8 y 10 horas diarias protege contra el sobrepeso”.

De la misma manera podemos encontrar secciones explicando que tampoco es cierto que hay que elegir alimentos según el grupo sanguíneo (mito 59); que la miel lo cura todo (mito 71); que comer dulces vuelve hiperactivos a los niños (mito 41); que los huevos morenos son más nutritivos que los blancos (mito 44); que la carne más barata es la que procede de animales clonados (mito 2); que la miga del pan engorde más que la corteza (mito 15); que mascar café burla el alcoholímetro (mito 73); o que un antojo no satisfecho deja una marca en el bebé (mito 85).

Todos estos mitos y muchos más son aclarados en este libro, que hay que recordar que tiene un fin social, ya que, explica Palencia, “además de servir para adquirir un mayor conocimiento sobre si hay que comer o no determinados alimentos”, sus beneficios se destinarán íntegramente a Cáritas para poder aportar ayuda a esta institución que está en la actualidad está ayudando a dar de comer a muchas personas que atraviesan dificultades sociales y económicas.

Así que recordemos que si compramos el libro estaremos en disposición de conocer un poco mejor las buenas costumbres cotidianas y a la vez estamos ayudando a mucha gente que verdaderamente lo necesita en estos tiempos difíciles.

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Category: alimentacion, Ciencia, Salud

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