El Nictibio, una extraña ave que habita en Venezuela.

| enero 27, 2014 | 0 Comments

Nictibio

La naturaleza siempre nos ofrece animales ciertamente extraños, a veces por su comportamiento y la leyenda que los rodea y otras veces por su aspecto. Hoy hemos descubierto uno que lo es por ambas cosas, el nictibio o urutaú, una de las aves más raras que se pueden encontrar en Venezuela y otros países de Centroamérica y Sudamérica.

En esta ocasión nos vamos a centrar en el ave venezolana porque es el lugar donde lo hemos encontrado, Sabana de Yutajé, Estado Amazonas, sur de Venezuela. Se trata de un ave nocturna caprimulgiforme de la familia Nyctibiidae. Dependiendo del lugar en que se encuentre se lo conoce por diversos nombres: nictibio, urutaú, kacuy, potoo, pájaro fantasma, biemparado norteño, pájaro estaca menor, estaquero común, guajojó, ayaymama.

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Habita en los bosques abiertos y sabanas y es muy difícil de contemplar. Durante la cría pone un solo huevo en un tronco o una rama. Familia del chotacabras, se alimenta de insectos en la noche. Su aspecto es realmente peculiar, con un plumaje que lo hace pasar desapercibido cuando se mantiene estático sobre un tronco. Una de sus señas de identidad son sus ojos amarillos y saltones, además de su desgarrador canto que recuerda a un lamento humano.

Su grito nocturno, que puedes escuchar aquí, ha dado lugar a numerosas leyendas y canciones. Una de ellas relacionada con los vocablos quechua dice que una niña muy mala que maltrataba a su hermano. Éste cansado de ello, la llevó al bosque, la hizo subir a un árbol y le dijo que esperara hasta que él buscara miel de abejas. Al bajar cortó todas las ramas del árbol y dejó a su hermana en la copa del mismo. La niña inquieta porque no volvía sintió miedo y rompió a llorar “turay, turay”, que significa hermano mío, hermano mío. A la persona que llora mucho se le dice “cacuy”. Se relaciona el lamento del ave con la niña abandonada en el árbol.

La leyenda guaraní, de la zona de Iguazú, difiere de la versión quechua. En ésta la hija de un combativo cacique llamada Ñeambuí era cortejada por Cuimaé el joven cacique de una tribu vecina. Su padre queriendo hacer una alianza estratégica para ganar un poderoso aliado, organizó el matrimonio entre ambos. Una noche, durante una de las guerras tribales, Ñeambuí escuchó un extraño lamento. Se trataba de un joven indígena de la tribu enemiga que, mal herido, pedía ayuda. Decidió ocultarlo y tratar sus heridas para salvar su vida, sin embargo fue descubierto y encerrado prisionero. En medio de los preparativos de la boda, Ñeambuí pudo liberarlo y huyeron juntos al monte, pero Cuimaé los persiguió y los mató a flechazos. En castigo la joven fue transformada en ave que recorre los campos con sus tristes lamentos, llorando a su amado.

Pero existen infinidad de historias sobre el ave. En Bolivia se le dice guajojó, y allí cuenta la leyenda que el guajojó era una joven hija de un brujo, el cual, al saberla enamorada, mató a su amado, convirtiendo a su hija en ave, quién desde entonces vaga por la selva con su lastimero canto.

En Perú se le conoce como ayaymama, puesto que para muchos su canto recuerda a un niño que grita “ay, ay, mamá”.

Hay otros mitos alrededor del urutaú. – Quebrándole los huesos de las alas y patas a la mañana amanece sano.
– Al que imita su canto se le quema la ropa en menos de 3 días.
– El que lleva una de sus plumas atrae las voluntades del sexo opuesto.
– Cualquier pedido escrito con una de sus plumas se consigue sin falta.
– Sus plumas y cenizas curan varias dolencias.

En la Amazonia se creía que su piel preservaba la castidad de las muchachas. Para eso se despellejaba un urutaú y se secaba la piel al sol y sobre ella tenían que sentarse las chicas durante los primeros tres días de la pubertad. Mientras tanto las mujeres de la tribu venían a saludarlas y a aconsejarles ser honestas y mantener la fidelidad en la pareja. Tras ello la chica quedaba inmune ante las pasiones deshonestas. Cuando no se conseguía una piel, las madres barrían debajo de las hamacas de sus hijas con una escoba hecha con las plumas de la cola del urutaú.

Sea cual sea la leyenda siempre hay un halo de misterio alrededor de este pájaro. Y lo que no cabe duda es que su aspecto es cuando menos inquietante.

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Category: Ciencia, Fauna, Naturaleza

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