Recursos milagrosos de la leche de camella

| octubre 22, 2009 | 0 Comments

Mauritania es un país donde hay más de dos millones de camellos, frente a los tres millones de habitantes, lo que significa casi un camello por ciudadano, que lo ha convertido en un símbolo del Chinguitt, como antiguamente se conocía a este país. Eso ha provocado que hayan visto en la leche de las camellas una inagotable fuente de nutrición, estética e incluso un remedio contra la diabetes.

El aprovechamiento de su leche se ha convertido en un elemento clave de la dieta mauritana, a la que aporta una riqueza excepcional en vitamina C, tres veces mayor que la leche de vaca, y con un nivel de grasas mucho menor. Su éxito se ha fraguado especialmente entre la clase media y la burguesía mauritana. Debido al abusivo consumo de grasas, las enfermedades cardiovasculares son muy frecuentes en este país, por ello sus mujeres aprecian las bondades de esta leche para su prevención.

No hay duda de la simpatía de este pueblo por los camellos al apreciar los grandes rebaños que inundan las salidas de su capital Nuakchot, hacia todos los lugares del país. Es llamativo como al caer la noche los habitantes se acercan a esos lugares, bien para beber allí mismo la leche recién ordeñada o para llevarla a sus casas. Allí prepararan el “zrig”, un preparado de leche, agua y azúcar que se sirve en una calabaza.

“Necesito la leche de camella cada noche para ayudarme a digerir los alimentos grasos que consumo durante el día”, explica a Nevisa Mint Sidi, una joven al volante de un Mercedes que ha acudido hasta un rebaño de estos animales para conseguir el producto. Sidi ha acordado con el pastor que éste reservará diez litros cada noche para ella, quien se encargará de recoger la bebida a diario o bien enviará a su chófer.

El precio del litro de leche varía entre las 300 uguiyas (0,8 euros el litro) durante la estación de lluvias, cuando el pasto es abundante, y las 700 uguiyas (1,8 euros) en la estación seca, cuando alimentar al ganado se vuelve mucho más costoso y complicado. Una sola camella, que cuesta hasta 400.000 uguiyas (algo más de 1.000 euros), y puede llegar a proporcionar cinco litros de leche si está bien alimentada y ha conseguido pacer con regularidad.

Otra de las utilidades de este producto van más allá de sus cualidades nutricionales y alcanzan a la estética, ya que algunas mujeres lo utilizan para dar a su tez una mayor blancura. “La leche de camella nos permite mantener un buen tipo y una blancura espléndida”, señala Mint Sidi.

Abderrahmán Uld Ely, un hombre en la cincuentena, se muestra algo más prosaico sobre sus razones para consumirla: “Estoy formalmente a régimen de leche de camella, que me ha ordenado el médico que me trata de la diabetes”.

Los rebaños de camellos, que pastan lo que a duras penas consiguen entre dunas a las afueras de Nuakchot, son propiedad generalmente de altos funcionarios del Estado, mientras que su cuidado queda a cargo de pastores que, en algunas ocasiones, consiguen crear su propio negocio.

“Incluso cuando no encuentran nada para comer, les es muy beneficioso el desplazamiento, el ejercicio, más que quedarse quietos en algún lugar que además esté lleno de excrementos”, explica el pastor Habib Uld Diah. Este hombre tiene esperanzas de llegar a tener sus propias camellas y montar su proyecto, a semejanza de otros compañeros que han logrado amasar verdaderas fortunas.

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Category: alimentacion, ganaderia, vida rural

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